Por: Lola Dolor / Radio Zapote.
En algún lugar leí que la palabra de 2017
es “feminismo”, pero en México la realidad parece distinta. Acá la
palabra es “feminicidio”.
¿Y lxs feministas? En guerra al interior. No está mal ni bien, es lo que es.
El #24A de 2016 nos enseñó que somos
muchxs, inspiró a muchxs, nos reveló una comunidad a la que muchxs nos
adscribimos, virtual o no y le mostró al mundo que estamos por todas
partes, que somos el tumor cancerígeno inoperable irreductible del
cuerpo del patriarcado.
Campañas como #MiPrimerAcoso, #MeToo,
#VivasNosQueremos, #NiUnaMenos, #FeminicidioEmergenciaNacional, entre
otras, nos permitieron posicionarnos como comunidad internacional,
transdisciplinaria e interseccional, amén de los conflictos entre
nosotrxs.
Hemos ocupado muchos espacios, como que en las oficinas ya existe “la
feminista”, en las escuelas ya reconocen a “las feministas”, en las
familias ya se quejan de “la prima feminista”, en las redes sociales ni
qué decir. Como decía, somos el cáncer del patriarcado que ya se expande
sin remedio.
El #24A de 2017 nos enseñó que nuestros
conflictos interpersonales y nuestra incapacidad de separarlos de la
existencia social de los movimientos feministas pueden funcionar como
poderosa quimioterapia contra nosotrxs mismxs, el hermoso tumor
cancerígeno del patriarcado.
Así es, las cosas como:
“Desgraciada, misógina, le presté dinero y no me pagó”
“Es antiabortista, ¿cómo se dice feminista?”
“Terminamos por que fue una novia violenta”
“Es perredista”
“Sólo busca protagonismo”
“Me cagan las childfree”
Y una colección de millones de pleitos más que quedará por siempre registrada en Facebook, Twitter y Whatsapp.
Está bien, no somos prefectxs ni
absolutamente coherentes, a veces misoginiamos, a veces nos aflora lo
machinas, a veces somos unas pasadas de verga, a veces somos groseras y
nos hacemos cada chingadera, qué bueno…y no está mal responder, pelear,
patalear porque #PasivxsNuncaMás, está bien por que ya aprendimos a no
quedarnos calladxs pero a veces nos falta responsabilidad, a veces
autocrítica, a veces prudencia y ahí vamos cada quien con su proceso y
su existencia, intentando siempre.
A veces resolvemos y salimos bien libradxs
de los conflictos, a veces no y eliminamos gente de Facebook, nos
agarramos a madrazos y demás chingaderas. Ni pedo, este mundo nos tiene a
todxs hechxs mierda y hacemos lo que podemos con lo que tenemos.
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